Marcos 11:27-33: La autoridad de Jesús
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Evangelio de Marcos 11:27-33
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: “¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?”
Jesús les respondió: “Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme”.
Ellos se pusieron a razonar entre sí: “Si le decimos que de Dios, nos dirá: ‘Entonces ¿por qué no le creyeron?’, y ¿si le decimos que de los hombres…?” Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: “No lo sabemos”.
Entonces Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto”.
Palabra del Señor.
Enseñanza del Evangelio de Marcos 11:27-33
La autoridad de Jesús
Los sacerdotes y los ancianos del Templo ponen en duda la autoridad de Jesús y le exigen saber quién le ha dado la facultad para actuar de ese modo. No es una pregunta sin fundamento: Jesús acaba de expulsar a los mercaderes del Templo, volcar las mesas e interrumpir una práctica que, con el paso de los años, se había vuelto habitual en la vida religiosa de Israel.
Y no es la primera vez que provoca controversia. El Mesías también cuestiona normas profundamente arraigadas en la sociedad judía. Se enfrenta a la práctica del divorcio, rechaza la condena de la mujer por adulterio y lleva más allá la ley del talión. En lugar de una justicia nacida de la venganza, nos enseña a buscar la justicia que nace de amar e incluso a perdonar a los enemigos.
Mediante estos y otros ejemplos, Jesús introduce cambios que sacuden las costumbres de su tiempo y desafían la cultura de la época. Y es en ese contexto donde los ancianos y sacerdotes le preguntan: ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?”
Por gracia de Dios, los católicos conocemos la respuesta. Sabemos que Jesús es el Hijo de Dios y que toda autoridad le ha sido dada por el Padre, porque Él es Dios.
Cristo es el rey del Universo. Él no habla como intérprete de la Ley ni como un profeta que transmite un mensaje recibido. Jesús habla con autoridad propia; al ser Dios, es también el autor de la Ley.
Por eso Jesús nos dice en varias ocasiones: “Habéis oído que se os dijo…, pero yo os digo.” Y esto es lo que los sacerdotes y ancianos se niegan a aceptar: la autoridad divina de Jesús, su doctrina y sus obras, que vienen de lo Alto.
Por este motivo Jesús no responde a la pregunta que le hacen los escribas y sumos sacerdotes, sino que les plantea otra interrogante para dejar al descubierto su hipocresía: la del bautismo de Juan. Y cuando ellos no responden con honestidad, Él tampoco les responde.
Esto nos recuerda que la sabiduría divina permanece oculta a quien ya ha decidido despreciarla. Sin embargo, Dios nunca cierra la puerta: espera la respuesta libre del ser humano, llamándolo al arrepentimiento y a la conversión.
Por lo tanto, este pasaje no sólo nos invita a mirar el texto desde la autoridad divina de Jesús, sino a examinar nuestra propia conciencia y nuestra forma de actuar antes las enseñanzas y ejemplos que nos ha dado Cristo.
Esto es lo que les falta a los ancianos y sacerdotes del Templo, y a muchos que cuestionan las enseñanzas de la Iglesia Católica hoy en día: pedir a Dios el don de la humildad y la capacidad de ver y reconocer la autoridad de Jesús y su anhelo de salvación para toda la humanidad.
Hagamos un esfuerzo por reconocer a Cristo y ser fieles a Él y a su mensaje, que es divino. Y abramos el corazón para que su palabra cuestione todo aquello que nos aleja del Evangelio, de los mandamientos de Dios y de nuestra propia salvación.
Propósitos y llamado a la acción
Este pasaje nos invita a revisar dónde nos resistimos a escuchar la voz de Jesús. A veces, como los líderes del Templo, preferimos nuestras costumbres, nuestros caprichos y nuestras formas de pensar, en lugar de adherirnos a la Verdad revelada por Cristo.
El Señor nos llama a la conversión y a la humildad, y a dejar que su palabra cuestione todo aquello que nos aleja de Él.
Hagamos un esfuerzo y abramos nuestro corazón a Dios: su autoridad, lejos de oprimirnos, nos libera, nos guía, y nos conduce por caminos rectos y torrentes de vida.
Oración de agradecimiento de Marcos 11:27-33
Señor Jesús, te doy gracias por tu palabra que me ilumina, me renueva y me recuerda que sólo en Ti encuentro la salvación y la vida eterna.
Reconozco que muchas veces me resisto a tus enseñanzas, como aquellos sacerdotes y ancianos que no apreciaron tu sabiduría ni aceptaron tu autoridad divina.
Te pido, Señor, un corazón humilde y dócil, para vencer mi dureza interior y mi anhelo de autosuficiencia, que tantas ocasiones me impiden escuchar tu voz que me llama a la conversión.
Ayúdame a conocerme cada día más, y ser fiel a tu Palabra, sin alejarme del camino que tú has preparado para mí.
Amén.
Fuentes y Referencias de Marcos 11:27-33
Vatican News. (2026, mayo 30). Evangelio de hoy: Marcos 11:27-33, lunes de la V Semana del Tiempo ordinario. https://www.vaticannews.va/es/evangelio-de-hoy/2026/05/30.html
Franciscanos de María. (2026, mayo 30). Cristo Habla como Maestro porque es Dios | Homilía, Sábado de la VIII Semana del T.O |P. Santiago M. [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=z7Hv6oxoJQc
En Ti Confío. (2026, mayo 30). Homilía 30.5.2026 / sábado de la 8ª semana del Tiempo Ordinario [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=Fi8514RYY9E
